Category Archives: Apologética & Polémica – Apologetics & Polemics

Del “Consenso de Washington” a la Perogrullada de Santo Domingo

El Jefe de la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que actualmente se encuentra en nuestro país, cometió una perogrullada hoy. Vaticinó lo obvio. Dijo que en República Dominicana la situación “no es fácil”. Cosa que muchos dominicanos y dominicanas saben desde hace tiempo. El oficialismo no lo puede ocultar. Estamos apalancados hasta los dientes. El gasto debe reducirse, y los impuestos aumentarán. Parece que abrieron una lata de gusanos con su visita.

Miren lo que salió en la rueda de prensa del FMI del pasado 13 de Septiembre:

On the Dominican Republic, I can say that as our mission chief stated earlier this week in Santo Domingo, the mission is currently taking stock of recent economic developments in view of preparing the ground for post-program monitoring and Article IV discussions. We do not have a program at the moment with the Dominican Republic.

The authorities have indicated that the Article IV report could serve as a basis for further talks on an eventual program. And of course just to try and respond to the question a bit more directly, the mission will be looking at issues of the Dominican Republic’s fiscal and external situation as well as the overall growth scenario during the mission.

Aparentemente, ya no hay fórmulas mágicas ni Consenso de Washington (como se conocía cínicamente al recetario del FMI hace unos años). Pero del Consenso a la Perogrullada de Santo Domingo hay otro déficit: uno conceptual, muy grande.

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¿Debemos adoptar la Regla de Volcker en la regulación bancaria dominicana?

La semana pasada, una mala inversión en valores negociables dejó al banco J. P. Morgan Chase (JPM) con una pérdida masiva de al menos $2 Mil Millones de Dólares (con vocación de aumentar). James Dimon, el Ejecutivo Principal del importante banco, admitió su responsabilidad por la mala posición que tomara un corredor (trader) apodado London Whale (Ballena Londinense). El señor Dimon llamó la inversión una apuesta “fallida, compleja, pobremente revisada, pobremente ejecutada y pobremente supervisada”.

Esta no es la primera vez que ocurre un hecho similar. Existen otros casos infames de corredores canallas(1) (Rogue Traders) que supuestamente incurrieron en operaciones no autorizadas y generaron pérdidas (y hasta quiebras) para bancos como Barings Bank (1995, Nick Leeson), Société Genérale (2008, Jérôme Kerviel) y más recientemente, UBS (2011, Kweku Adoboli). La diferencia en el caso de J.P. Morgan Chase es que las operaciones del corredor London Whale aparentemente estaban autorizadas.

Este importante acontecimiento tiene a los reguladores financieros británico y estadounidense, el Financial Services Authority (FSA) y el Securities and Exchange Commission (SEC), investigando qué ocurrió con los controles existentes. El hecho ha influenciado que los organismos reguladores, hacedores de políticas públicas y académicos a nivel mundial retomaron la discusión respecto de los beneficios de adoptar o no la llamada “Regla de Volcker” con la finalidad de reducir este tipo de pérdidas riesgosas en el sistema bancario(2).

La Regla de Volcker se refiere a una serie de medidas propuestas por el ex Gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América (el Banco Central), el señor Paul Volcker. Esta reforme quedó plasmada en el Dodd-Frank Act, la pieza legislativa estadounidense que intenta subsanar los errores de la Crisis Financiera. Las medidas buscan restringir significativamente las inversiones en valores negociables (acciones, derivados, etc.) que puedan realizar los bancos actuando por cuenta propia (en inglés, proprietary trading).

El razonamiento detrás de está novedosa política pública es reducir el riesgo en los libros comerciales de los bancos, prácticamente cerrando el libro de inversiones (trading book). Este es un principio consistente con las históricas segregaciones entre banca comercial y banca de inversión (intermediación de valores) que promovió Franklin D. Roosevelt a través del llamado Nuevo Pacto o New Deal y las leyes que incluían al Glass-Steagall Act de 1933.

La Regla de Volcker busca promover que los bancos se enfoquen en sus libros de intermediación financiera. Es decir, que capten depósitos para prestarlos a terceros. Al restringir que los bancos tomen posiciones en valores por cuenta propia, se reduce la toma de ciertos riesgos que (a menudo) no se reflejan en los balances generales hasta tanto no se materializan como pérdidas. Esto equivale funcionalmente a separar la banca (intermediación financiera) de la intermediación de valores, con la finalidad de reducir el riesgo moral (moral hazard) y mitigar el riesgo de que se pierda el dinero de los depositantes a costa de los contribuyentes.

Existen diversas razones por las cuales los bancos compran y venden valores por cuenta propia. Por ejemplo, los bancos pueden negociar con derivados(3) y asumir posiciones para cubrir riesgos (hedging) en sus posiciones financieras(4). Los bancos también pueden comprar y vender títulos para manejar sus necesidades de tesorería y de liquidez diaria. No obstante, los bancos también incurren en la negociación activa por cuenta propia para maximizar sus ganancias. Algunos comentaristas entienden que a veces las inversiones demasiado riesgosas se vuelven especulativas. Potencialmente, mayores niveles de riesgo implican mayores ganancias, pero también la posibilidad de sufrir mayores pérdidas financieras.

En nuestro ordenamiento existe una segregación regulatoria entre la intermediación financiera(5) y la intermediación de valores(6). Sin embargo, los bancos múltiples y los bancos de ahorro y crédito pueden negociar con valores y suscribir contratos de derivados de cualquier modalidad, según los Artículos 40(g) 40(l) y 42(f) y 42(j) de la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02. Se interpreta que estas operaciones se refieren exclusivamente a estas entidades de intermediación financiera (“EIF”) actuando por cuenta propia (dealing), a diferencia de actuaciones por cuenta de terceros clientes (brokerage).

Aunque en nuestro mercado de valores aún no se negocian derivados financieros, con la puesta en marcha de la titularización mejorada de la Ley del Fideicomiso y de Desarrollo del Mercado Hipotecario, esta inactividad tiene vocación de cambio. Se anticipa que  pronto tendremos un mercado incipiente de derivados y contaremos con los participantes del mercado fundamentales para su funcionamiento (principalmente, una cámara de compensación). No obstante, eso no significa que las EIF actualmente no estén contratando derivados de manera privada (over the counter) y a menudo en el extranjero, con la finalidad de cubrir algunos de sus principales riesgos operativos. Esto de por sí no es malo ni necesariamente peligroso y es consistente con las mejores prácticas bancarias internacionales de gestión de riesgos.

Por tanto, no tiene mucho sentido adoptar la Regla de Volcker en nuestro ordenamiento dominicano aún. Sería como tratar de apagar un fuego que todavía no existe. Antes de emprender cualquier cambio normativo, debemos dar seguimiento a cómo continúa desenvolviéndose el panorama regulatorio financiero a nivel mundial: quizás dentro de algunos años, la Regla de Volcker se convierta en un principio fundamental de la regulación financiera internacional.

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1 http://elpais.com/diario/1999/07/01/ultima/930780001_850215.html

2 http://www.bloomberg.com/news/2012-05-10/volcker-rule-proponents-say-jpmorgan-loss-bolsters-case.html

3 Los derivados son valores negociables o contratos que “derivan” su valor de activos subyacentes. Se distinguen los Futuros, Forwards, Swaps, Opciones, Credit Default Swaps, entre muchos otros más.

4 Esto es simplemente utilizar una estrategia de cobertura o mitigación de riesgos (como una apuesta o un seguro sin interés asegurable).

5 Actividades y participantes regulados por la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02 y sus normativas complementarias.

6 Participantes regulados por la Ley de Mercado de Valores No. 19-00 y sus normativas complementarias (puestos de bolsa, agente de valores, corredores de valores).

 

Should we adopt the Volcker Rule in the Dominican Republic?

Last week, a bad trade left J. P. Morgan Chase with a massive loss of at least $2 Billion (and counting). CEO James Dimon admitted responsibility for the unsuccessful position that a trader nicknamed London Whale took, resulting in the major loss. Mr. Dimon said the trade was “failed, complex, poorly reviewed, poorly executed and poorly supervised“.

This is not the first time a trade goes wrong. There are other infamous cases of rogue traders that incur in unauthorized operations. Notable precedents include major write-downs (and even winding down) for banks like Barings (1995, Nick Leeson), Société Genérale (2008, Jérôme Kerviel) and more recently, UBS (2011, Kweku Adoboli). The difference with the JPM trade is that the operations of broker London Whale had apparently been authorized.

This situation has both the UK Financial Services Authority (FSA) and the US Securities Exchange Commission investigating what happened to existing controls. Whatever the outcome of these investigations may be, the discussions amongst financial regulators, public policy makers and academics have once again centered around the purported benefits of adopting the “Volcker Rule” in order to reduce such  risky bets (and losses) in the banking system.

The so-called “Volcker Rule” refers to a series of measures proposed by former US Federal Reserve chief Mr. Paul Volcker. This reform was captured in the Dodd-Frank Act, the U.S. bill that attempts to correct the errors that led to the Financial Crisis. The measures seek to significantly restrict banks from trading securities  in their own account (also known as “proprietary trading”).

The rationale behind this policy is to reduce risks in banks’ trading books. This principle is not novel. It is a revamp of the historical Glass-Steagall Act type segregation between commercial banking and investment banking that Franklin Roosevelt promoted through the New Deal.

The Volcker Rule seeks to promote that banks focus on their lending activities. By restricting proprietary trading, regulators try to mitigate bank risk-taking in assets that often don’t show up in their balance sheets until they become losses. This is functionally equivalent to separating dealing (acting on your own behalf) from securities brokerage (acting on someone else’s behalf), in order to reduce moral hazard and mitigate exposures for ensured depositors (in turn, saving taxpayers’ money).

There are several reasons why banks buy and sell securities on their own account. For example, banks can negotiate and take positions in derivatives in order to hedge risks. Banks can also buy and sell securities to manage their daily cash flow and liquidity needs. However, banks also engage in active trading on their own  account in order to maximize their profits and distribute more dividends to their shareholders. Some commentators, like Mr. Volcker, understand that often these proprietary investments are  merely speculative in nature. Potentially, higher risk-taking means higher profits, but also the likelihood of encountering larger losses.

In the dominican regulatory framework there is a functional segregation between banking and securities brokerage. However, “multiple services banks” and credit and savings banks can engage in proprietary trading and derivatives in accordance with Articles 40  and of the Monetary and Financial Law No. 183-02 (the “MFL”). Regulators construe that these operations exclusively relate to these financial intermediaries acting on their own account (dealing) in contrast to actions on behalf of third parties or clients (brokerage).

Although the dominican securities market has virtually no derivatives trading, with the revamping of securitization as amended by the Trusts and Mortgage Market Development Law, this inactivity is destined to change. It is anticipated that the Dominican Republic will soon have an emerging derivatives market, including the key market participants required for it to work properly (primarily, a clearing-house). This doesn’t entail that the banks are not engaging in over-the-counter derivatives transactions in order to hedge risks. They are taking positions and this is consistent with international best practices in risk management.

Therefore, regulating proprietary trading in the Dominican Republic should not be a policy priority at the moment. It would be like trying to extinguish a flame that has no yet started burning. Before undertaking any regulatory change, we should follow up on how the global financial regulatory landscape continues to unfold. Who knows? maybe in a few years, the Volcker rule becomes a standard principle of sound financial regulation.

The Creeping Modification of the Dominican Bond Repayment Law.

Last April 11, 2012, the headlines showcased Dominican economic growth. The Governor of the Central Bank of the Dominican Republic said that “the economy was on the right track“, adding that “the economy was growing within the programmed target between 4% to 5% by year end, but closer to 5%.” Maybe the Central Bank’s qualified technicians are working to achieve these growth levels: but politicians are about to rain on their parade.

While the Central Bank gave these statements, the media provided weak coverage on the modification bill of the Law on Public Debt Payment that was approved in the Senate. Like a magical act of official distraction the upper chamber approved the bill without much discussion. The news hardly made the headlines, and the intent behind it was cleverly diluted in arcane and unappealing financial jargon.

With the purported amendment of the Law on Public Debt Payment, the government is trying to hit a Grand Slam Home-run, right in the bottom of the ninth inning of the game. Basically, this bill would amend the Sovereign Bonds Law No. 193-11 of July 27, 2011, authorizing the Dominican Treasury to issue bonds (debt securities) in the tune of 7 Billion Dominican pesos. This is the second amendment of said Bond Act No. 193-11. Late last year, Law No. 352-11 had already increased the amount available for placement in debt securities (a bill that dominican taxpayers must repay) from 7 Billion to 12 Billion Dominican pesos! A modest increase of about 71.43% . Petty change, of course.

However, there is a catch to the new amendment proposal. It states that the bonds would “be used to pay the balance of administrative debt generated until December 31, 2011, by the Central Government and autonomous non-financial institutions, including the Agricultural Bank.” (Emphasis added by author). But wait a minute… why include debt generated up to December 31st 2011 within the scope of the bonds issued under Law No. 193-11? Originally, the Bonds Law No. 193-11 stated that the securities were for “partial cancellation of the balance of the Public Debt Management contracted by the Central Government in previous years from the effective date of this Act” .

By running the cut-off date, the government is financing the current year´s deficit at the expense of the existing bond program for the capitalization of the Central Bank-something that the IMF had conditioned us to do under the conveniently suspended Stand-By Arrangement. The reality is that by May 2012 the government has already spent more than what was projected for expenditure under the State Budget Law 2012.

What does this mean? That when the Dominican Congress passed the General State Budget Law for 2012, it lacked the foresight to properly plan expenditures for the election year. Therefore, in more than one occasion Congress realized that the 2012 Budget Deficit would be higher than what was initially planned.

Some economists, such as Professor Apolinar Veloz, have raised flags saying that the government has exceeded its budgeted deficit for 2012 by a whopping DOP 9 Billion. So,  by increasing its debt capacity, the government has raised the “limit on its credit card”, sweeping the expenditure incurred until 31 December 2011 under the rug. Under the rug of the bonds of Law No. 193-11, that is.

In my opinion, this amounts to a factual restructuring of the dominican local public debt. It also demonstrates the frivolous ease with which the Dominican State has discretion to modify the terms and conditions of its local debt.

When the 2012 State Budget was approved, we still had the International Monetary Fund (IMF) lurking over the shoulders of the government, checking the expenditure, controlling the agreed borrowing limits and overseeing that the government repay its debt with the Central Bank, which has been dragging on for years.

But contrary to this, what has happened is that our representatives have chosen not to continue repaying the Central Bank debt, and have decided to: (a) increase the borrowing limits by issuing local bonds, and (b) finance the fiscal deficit (including expenses of the presidential race) with internal sovereign debt to be placed in the Dominican securities market.

I am not a financial analyst at an investment bank, but I do understand that this represents a significant increase in local public debt. The leverage levels that we are undertaking as a nation can become detrimental to the payment capacity of the Dominican Government on both its local and international commitments. Eminent dominican economists such as Prof. Isidoro Santana and Prof. Veloz have been emphatically denouncing this situation: the creeping sovereign debt and its effect on our repayment ability as a country at the expense of macroeconomic stability. Which is another way of saying that the fiscal policy mismanagement by the central government is reversing the hard work and the good intentions of the Central Bank.

Dear inexhaustible dominican taxpayers: expect the coup de grace when we have to renegotiate (crawl and beg) the Stand-By Arrangement with the IMF after the electoral carnival  has passed.

Tocando Fondo: inconsistencia temporal y el SBA con el FMI

Esta semana hago un paréntesis a la serie sobre “El Futuro de la Regulación Financiera” para comentar sobre la decisión del Gobierno dominicano de suspender el arreglo stand-by (el “SBA”) con el Fondo Monetario Internacional (el “Fondo” o “FMI”). Esta decisión impacta directamente el panorama regulatorio monetario y financiero de la República Dominicana, porque como ya había comentado, la reforma de la Ley Monetaria y Financiera era una de las condiciones estructurales inconclusas bajo el SBA[1]. Como pretendo exponer, las excusas y justificaciones presentadas por el Gobierno no explican la totalidad del asunto con el Fondo, ni mucho menos el fondo del asunto.

El Asunto con el Fondo.

Resulta paradójico que una gran parte de la opinión pública y del empresariado estaba apoyando el SBA con el FMI. La impresión generalizada es que un compromiso con el Fondo presionaba al sector oficial para mantenerse fiscalmente responsable, manejando prudentemente el gasto público en la antesala de un año electoral. También el SBA enviaba un mensaje positivo a los obligacionistas nacionales e internacionales de la República Dominicana y a sus demás acreedores. Lo más importante era que mantenía a la población calmada.

Luego de anunciar la suspensión del SBA, el Gobierno demagógicamente declaró que las relaciones con el FMI continúan a través del Programa de Post Monitoreo (“PPM”, por sus siglas en inglés). Es obvio que las relaciones con el FMI no culminan porque RD haya decidido suspender el SBA. Todavía hay que pagar el dinero que hemos tomado prestado. Pero como han señalado algunos notables economistas, el PPM no garantiza disciplina económica. Mucho menos en un año electoral.

La oposición política, principalmente a cargo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) argumenta que fue el Fondo que le sacó los pies al gobierno de RD. El Ministro de Economía en unas declaraciones resaltó que “El PRD firmó acuerdo con el FMI y no pasó una revisión. Nosotros vamos para ocho años en el Gobierno y hemos pasado 14 revisiones, [los perredeístas] fueron unos irresponsables […]”. Por su lado, el empresariado y algunos notables economistas, como Bernardo Fuentes, afirman que los agentes económicos ya habían modelado sus expectativas económicas porque sabían que el gobierno eventualmente iba a relevar sus verdaderas preferencias. Después de todo, ya se habían retrasado dos revisiones y hacia el 17 de noviembre de 2011 David Hawley, subdirector del Departamento de Relaciones Externas del FMI había dicho que el SBA estaba enchivado porque “las autoridades no habían cumplido con ciertos requisitos, particularmente en el sector energético”.[2] Para los dirigentes de campañas esto equivalía a un corto-circuito político: peligro, alto (precio) del voltaje electrocuta votos.

Durante las ruedas de prensa de Diciembre de 2011[3] y de Enero de 2012, el Director del Departamento de Relaciones Externas del FMI, Gerry Rice, había comentado que se mantenían las discusiones sobre políticas técnicas y que una misión especial del Departamento de Asuntos Fiscales había visitado la RD a principios de diciembre para analizar el régimen fiscal, en calidad de misión de asistencia técnica. Todo indicaba otra reforma fiscal.

Estas dilaciones y el impasse que existía denotaba que había algo detrás del asunto con el Fondo. El viejo dilema de la elección pública (public choice), la búsqueda de rentas (rent-seeking) y la reelección anatema. Sea el PLD, el PRD o cualquier otro partido, cuando los políticos están en el poder buscarán maximizar votos. Esto es un claro problema de agencia, porque deberían estar buscando maximizar el bienestar de sus electores y representados. Por el contrario, le cogen cariño al carguito y a los beneficios que emanan del poder público y deciden perpetuarse a toda costa y a cualquier precio. Es decir, un partido que busca reelegirse, no puede darse el lujo de eliminar subsidios populares, aumentar tarifas eléctricas ni seguir poniendo parches a un sistema fiscal ineficiente. Así como es difícil ver a un loco rompiendo papeletas de dinero, también  es improbable que usted vea a un político rompiendo votos, especialmente si podrían ser a su favor.

El Fondo del Asunto.

El fondo de todo esto es el problema de la inconsistencia temporal o dinámica. Esta teoría microeconómica intenta explicar cómo antes de períodos electorales las autoridades monetarias varían o manipulan la política económica para acomodar la reelección. Esta teoría es que justifica la independencia del Banco Central y de sus principales funcionarios. No obstante, en el caso que nos atañe, la inconsistencia emana del gobierno central y podría ser más peligrosa: es una inconsistencia dinámica de toda la política económica, no sólo de la monetaria.

La problemática se agudiza cuando pensamos en el veredicto de los principales economistas: el vencedor de las elecciones de Mayo de 2012 tendrá que retomar el SBA. Es decir, que existe la posibilidad de que la disciplina la tenga que asumir o el gobierno de Mejía (que encima tendrá que gobernar con un Feria Morada); o el gobierno de Medina que dará continuidad a las decisiones pato-cogistas del Presidente Fernández y un PLD dispuesto a hacer cualquier cosa por ganar las elecciones, pero también que hará lo que sea por recoger el desastre electoral y recuperar la estabilidad, incluyendo apretarle nuevamente los cinturones a los agentes económicos.   

Ellos se comen las uvas, pero nosotros sufrimos la dentera.

Los dominicanos estamos hartos de que nos tomen de bobos. Tal o cual gobierno/partido político siempre recurre a sus artimañas para trocarnos espejitos por oro. No sólo nos roban y engañan constantemente, enriqueciéndose con nuestro dinero cada cuatro años, sino que también nos toman el pelo (y los pesos) desde hace ya casi 168 años. Mientras ellos se comen las uvas, nuestros hijos y nosotros sufrimos la dentera.

Ayer, el editorial de un periódico rebosando de inusual optimismo anunciaba estoicamente que: “No hay, pues, que temer a nada”. Es cierto, no hay que temer a nada, porque “la nada” es una abstracción, igual que “todo”. Por eso, no hay que temer cuando el propio FMI anuncia que hay que manejarse con cautela porque la crisis europea podría impactar a Latinoamérica. Tampoco hay que tener miedo a un año electoral donde una reñida contienda perfila dispendio. No hay que tener miedo porque la capacidad de contribución ilimitada de los dominicanos brinda combustión al riesgo moral de los políticos. No hay nada que temer: esa paciencia, esos bolsillos sin fondo, esa tolerancia a la inflación y a la corrupción, ese analfabetismo miserable y funcional, esa desgraciada virtud de hacerse de la vista gorda y seguir trabajando sin quejarse, sumergidos en la pobreza: en fin todas estas virtudes que nos caracterizan, nos salvarán.

No hay nada que temer: la población pagará la factura cuando quebremos como Grecia.

Si el Capitalismo está muerto, su velorio es en la Catedral de San Pablo de Londres

LONDRES, Reino Unido.-El pasado 15 de octubre, un movimiento de protesta autodenominado Occupy the London Stock Exchange (“Occupy LSX”) intentó marchar hacia la zona financiera de Londres (conocida como “The City of London”) para exigir el cierre de la Bolsa de Valores (“London Stock Exchange”). Las protestas iniciaron durante un período de incertidumbre generalizada en la eurozona, cuando los líderes del G20 se encontraban reunidos en París discutiendo el futuro de la Unión Económica y Monetaria.

El itinerario de la manifestación iniciaría en la plaza de la Catedral de San Pablo de Londres (“St. Paul’s Cathedral”) culminando en Paternoster Square, lugar donde tienen sede tanto la Bolsa de Valores de Londres (“LSX”) como el banco de inversión Goldman Sachs, que esta misma semana lidiaba con sus propios problemas de pérdidas comerciales.

Los manifestantes protestaban contra el estado fallido en que se encuentra el capitalismo; contra las injusticias del status quo; los salvamentos privados a costa de los contribuyentes -sobre todo cuando los dividendos y los bonos de compensación pagadospor los bancos nunca se socializaron.
La caminata constituiría una “corrida”a la bolsa, pero no en un sentido financiero, sino en un sentido literal. Sin embargo, la marcha se frustró porque Paternoster Square es propiedad privada. Como respuesta, los manifestantes ocuparon la plazoleta de la Catedral de San Pablo, levantando un Macondo improvisado de carpas, pancartas y letreros.

¿El velorio del capitalismo?

Caminar desde el Banco de Inglaterra (Bank of England) hasta la Catedral de San Pablo es agradable. Dentro del contorno del sector financiero de la Ciudad de Londres (que junto a Canary Wharf forman el corazón de las finanzas) uno transita entre algunas de las más notables edificaciones insignias del capitalismo, como el magnífico edificio de la Lloyd’s of London y su fachada tecnológico-industrial. En su transfondo, se aprecia el Edificio de Swiss Re (el rascacielos en forma de cohete que se conoce coloquialmente como “The Gherkin”), e innumerables sucursales bancarias y oficinas de empresas del sector financiero.

El campamento de carpas erguidas por los protestantes de Occupy LSXcontrastan con el monumental edificio de la Catedral de San Pablo. Un alargado letrero de tela verde se extiende a un costado de la iglesia señalando que “EL CAPITALISMO ES CRISIS” (Capitalism is Crisis).
Aún así los turistas y fieles visitan la catedral y se toman fotografías en sus escaleras. Una señora de procedencia asiática pedía amablemente que le tomaran su fotografía a los pies del monumento.

El pasado viernes 21 de octubre, los directivos del templo religioso comunicaron con pesar que lamentablemente tendrían que “cerrar la iglesia” por causa de los ocupantes. Esa tarde, la Iglesia de San Pablo cerró sus puertas por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
Los negocios en los alrededores de la Catedral, que se benefician de la concurrencia de los feligreses y turistas que visitan regularmente el santuario londinense, también han sido afectados. Para el fin de semana se esperaba que el número de protestantes aumentara hasta más de 2,000 según el periódico The Guardian.

¡Jóvenes de todos los países, protestad!

Se trata de un movimiento que replica en el Reino Unido el ya mundialmente reconocido grupo de manifestantes llamado “Occupy Wall Street” (Ocupemos a WallStreet) que lleva desde el 17 de septiembre protestando en el Parque Zuccottidel centro financiero de la ciudad de Nueva York. El movimiento neoyorquino fue iniciado por un grupo de activistas canadiensesllamado Adbusters Media Foundation.
El pasado mes de agosto de 2011, el mundo miraba con asombro cómo en múltiples ciudades a través de Inglaterra se desataron disturbios en los que jóvenes de escasos recursos saqueaban, destruían e incendiaban comercios y propiedades públicas.

Comentaristas argumentaban que estas olas de violencia no eran producto de una turba de frívola criminalidad, sino más bien una respuesta inarticulada y primitiva de jóvenes que no conocían otra manera de formular su inconformidad con la injusticia que destila del estado de las cosas.

Las imágenes de los disturbios ingleses resonaron en el subconsciente de todo el mundo y concurrían con otras manifestaciones cívicas en distintas partes del mundo: desde las protestas por educación de Santiago de Chile y Santo Domingo, República Dominicana, hasta las marchas de los países de la Primavera Árabe, el 15-M en España yLa clase gobernante temblaba en atención ante lo que parecía ser una movilización cívica global sin precedentes que atenta contra la gobernabilidad, la reelección, la corrupción y el continuismo político.

Cuando completamos la caminata hasta la plazoleta de la Catedral el primer manifestante que vimos fue un verdadero payaso. Se trataba de BarryDaft, un artista conocido como “Magic Clown” ataviado en su disfraz y paradójicamente retirando dinero de un cajero automático.
Cuando le preguntamos qué pensaba de la protesta dijo que “no hay suficientes payasos en el mundo… necesitamos más payasos… ranas… y muchos peces…”. Más que restarle seriedad a una primera impresión de la protesta, esta introducción poco convencional fue el primer indicio de que había de todo en la aldea de los manifestantes: incluso entretenimiento y payasos.

Un Macondo improvisado

Las casas de campaña forman una pequeña aldea con distintos vecindarios. Hay una carpa de servicios legales, una cocina, una carpa ecuménica de oración, una enfermería, centro de reciclaje, almacenes, músicos, artistas, una librería oficial de protesta y hasta una universidad.
Distintas ONG y asociaciones activistas también tienen sucursales entre los ocupantes. En la entrada del campamento hay una carpa de información donde los organizadores se reúnen para contestar preguntas, proveer entrevistas y dirigir a los curiosos, simpatizantes y a la prensa. Afuera de la carpa principal hay una pizarraque indica las cosas que necesita el movimiento,motivando a los visitantes a donar objetos para la causa.
Preguntamos por algún líder y rápidamente nos indicaron que allí no hay designaciones ni títulos jerárquicos. Toda la dirección es en base a un proceso igualitario. Pronto nos refirierondonde Kai, una joven estudiante alemana de 26 años, que forma parte del grupo original que lleva poco más de 2 semanas ocupando la Plazoleta de la catedral.

Kai fue extremadamente amigable y directa. Cuando preguntamos por qué protesta contestó que “en contra la injusticia social y financiera en el mundo y en el Reino Unido, contra la corrupción y la avaricia del sistema financiero y básicamente, por una sociedad justa y democrática”. Añadió que “lo importante del movimiento de ocupación no era que se trataba únicamente de quejas, sino de crear algo nuevo”.

Luego se refirió a los debates y procesos democráticos que se celebran en el campamento: asambleas generales dos veces al día (donde cualquier persona tiene la oportunidad de participar y presentar su opinión), actividades, charlas y conferencias, entre otras ofertas.

Kai señala que no todos los protestantes son “anticapitalistas”, pero si cree que el sistema económico actual ha fallado y debe ser reformado. Ella entiende que la diferencia de esta propuesta con otras es que no se basa en una única demanda, sino que pretende lograr una reforma integral que englobe las distintas iniciativas presentadas, formuladas y discutidas.
Luego de la breve entrevista, Kai nos invita a la cocina, señalando hacia una de las carpas más amplias de todas, donde hay personas cocinando y comiendo. “Todo esto ha sido en base a donaciones”-añade, marcando el espíritu de colaboración y solidaridad que prima en el campamento.
Entre las carpas hay también una del capítulo británico del movimiento de protesta global “Anonymous”, que recientemente causó alarma en República Dominicana. Sus activistas cubrían sus rostros con las populares máscaras de Guy Fawkes.
Uno de sus miembros, Ev de 21 años, señaló que “aunque no hablaba a título del movimiento completo, pensaba que el sistema [económico] es corrupto”. Aclaró que actualmente está empleado a medio tiempo y que le gustaría trabajar a tiempo completo. Ev piensa que el capitalismo ha fallado y que sólo funciona para unos cuantos que están en la cima.
Coincidentemente, este pensamiento repica como una de las consignas del grupo: 99% [de personas] contra 1% [de capitalistas beneficiarios]: una proporción recurrente que parece haber sido tomada del “Manifiesto del Partido Comunista” de K. Marx y F. Engels.
Había un simpatizante ofreciendo “abrazos gratis”. Los pasantes lo miraban aprensivamente. Nadie se le acercaba. De pronto repensó su plan de negocios y anunció que ofrecería abrazos a 10 centavos.
Pero no todos los concurrentes simpatizan con el movimiento. En la plazoleta de la Catedral hay muchos curiosos y trabajadores transeúntes que andan en saco y corbata mirando con escepticismo a los protestantes y sus pancartas idiosincrásicas.
Entre ellos un financiero que fotografiaba imágenes con su iPad 2: “son [imágenes] para mi hijo que vive en Derby”- dijo, mientras continuaba fotografiando. “Esto es parte del proceso democrático”- añadió. “No creo que el capitalismo ha fallado… creo que tiene problemas que deben corregirse. Hablan de una minoría de 1%, pero hay muchas personas decentes [como yo] que vienen a ganarse la vida”-decía, mientras el viento ondeaba su corbata de marca.

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