¿Cómo debe crearse la Unidad de Nudges dominicana?

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En una entrega anterior, propongo que la República Dominicana desarrolle una Unidad de Nudges o empujoncitos conductuales encargada de desarrollar intervenciones de políticas públicas innovadoras, poco costosas y de alto impacto utilizando los insumos de la Economía del Comportamiento (Behavioral Economics).

Al crear su propia Unidad de Nudges, República Dominicana seguiría el ejemplo de países pioneros, como el Reino Unido, Estados Unidos, India, Canadá, Países Bajos, Dinamarca – entre otros, que han desarrollado unidades similares.

Esta propuesta es osada. El andamiaje institucional dominicano ostenta varias instituciones que realizan multiplicidad de funciones. Otras estructuras son inoperantes – o sólo sirven para crear trabajos chatarra para alimentar el proselitismo clientelar.

Sin embargo, la premisa es que, si se crea una Unidad de Nudges con un mandato específico y metas de lograr resultados en un período prudente de prueba, los beneficios sociales podrían superar sus costes. De hecho, el Estado dominicano ya ha probado algunos empujoncitos conductuales – como es el caso de un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para “ofrecer retornos superiores a las de una cuenta de ahorros tradicional a los participantes pobres que cumplan metas de ahorros programadas”.

¿En qué parte del andamiaje institucional dominicano se debería crear la Unidad de Nudges con el objetivo de maximizar su impacto en la mejora tangible de las vidas de los dominicanos? ¿Debe ser un equipo centralizado en un único estamento – o todas las instituciones deberían crear unidades de análisis conductual? Este artículo busca contestar estas y otras preguntas relacionadas.

El modelo comparado más popular sería crear una Unidad de Nudges como parte del Poder Ejecutivo. Específicamente, una unidad adscrita directamente a la Presidencia de la República, que diseñe medidas y políticas desde el Palacio Nacional. Este fue el modelo seguido por el presidente estadounidense Barack Obama cuando creó el Social and Behavioral Sciences Team, adscrito a la Casa Blanca.

Este modelo concentrado en el Poder Ejecutivo también se utilizó en el Reino Unido, el país pionero en adoptar una Unidad de Nudges, con la creación del Behavioral Insights Team (BIT) como parte del Cabinet Office que brindaba apoyo directamente al entonces primer ministro británico, David Cameron.

Sin embargo, desde 2013, el BIT opera bajo un esquema parcialmente privatizado como parte de una corporación de propósito social. Este podría ser otro modelo alternativo, semiprivado – que funcione más como un equipo de consultores externos, más que una unidad interna del Gobierno.

Este último es el modelo utilizado en Dinamarca, donde la firma de consultoría iNudgeYou y el tanque de pensamiento (think tank), Danish Nudging Network ofrecen consultoría a distintas entidades gubernamentales danesas – que a su vez ya utilizan los insumos de la Economía Conductual para diseñar sus políticas públicas.

El Consejo Nacional de Competitividad (CNC) es un candidato natural para ser una Unidad de Nudges dominicana. El proyecto RD+SIMPLE fue un paso importante de cuantificación y simplificación de trámites costosos y superfluos en todo el ordenamiento dominicano.

Una segunda etapa natural de dicho plan, siguiendo los lineamientos de Cass Sunstein (Simpler: The Future of Government, 2013), sería utilizar las herramientas de la Economía Conductual y del análisis costo beneficio para simplificar aún más todo el complejo andamiaje burocrático y normativo de la República Dominicana.

La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (PROCOMPETENCIA) también podría ser candidata para implementar Nudges a favor de la libre competencia y la eliminación de trámites. De hecho, la Ley núm. 42-08 tiene disposiciones visionarias, a favor de la simplificación. Por ejemplo, el artículo 13 de dicha ley establece que:

“Los entes reguladores de la administración pública central, autónoma y descentralizada, así como las autoridades municipales velarán para que en el cumplimiento de sus funciones no se establezcan trabas o interferencias indebidas a los particulares, que puedan obstaculizar su derecho a la libre empresa y competencia”.

El tercer párrafo del citado artículo añade que PROCOMPETENCIA: “podrá recomendar iniciativas para promover la simplificación de trámites administrativos”, bajo el mandato de “promoción de la cultura de la competencia”.

Ciertamente, la desventaja de adoptar una Unidad de Nudges que funcione a través de PROCOMPETENCIA o del CNC sería que podría circunscribir el tipo de políticas y de empujoncitos que se diseñen al ámbito de la promoción de la competencia o la eliminación de trámites y trabas.

No obstante, los empujoncitos conductuales pueden ser útiles para una plétora de políticas – incluyendo: para el pago de los impuestos, el aumento de las donaciones privadas (y las donaciones de órganos), la reducción de la corrupción (ver S. Fernández y R. Medina, “El uso de nudges para reducir la corrupción”, 2018), la reducción de las muertes por los accidentes de tránsito, lucha contra la obesidad, disminución de fumar, entre muchas otras aplicaciones más.

Otro modelo posible de nudging es uno desconcentrado. Es decir, que en vez de tener una unidad gubernamental única que se encargue de diseñar los Nudges, que en los distintos estamentos del Estado Dominicano operen conocedores de la Economía del Comportamiento que apliquen de manera programada estas políticas para obtener resultados específicos.

El modelo desconcentrado permitiría que otros poderes públicos – además del Poder Ejecutivo – se monten en el tren conductual para diseñar intervenciones inteligentes, de bajo costo y de alto impacto. Esto es lo que he recomendado que exista, por ejemplo, en el seno del Poder Judicial para combatir la mora. También sería útil tener un equipo de conocedores de la teoría de Nudges que analice los beneficios, costes y las cargas de las legislaciones que se producen en el Congreso Nacional.

En fin, cada modelo tiene sus ventajas y desventajas. Nunca sabremos cuál es el modelo idóneo para la República Dominicana hasta que no probemos y evaluamos sus resultados durante un período prudente de tiempo.

Lo que sí debe estar claro es que no podemos darnos el lujo de seguir perdiéndonos los beneficios de la aplicación de políticas públicas conductuales criollas diseñadas a través de una Unidad de Nudges dominicana.

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