¿Debemos adoptar la Regla de Volcker en la regulación bancaria dominicana?

La semana pasada, una mala inversión en valores negociables dejó al banco J. P. Morgan Chase (JPM) con una pérdida masiva de al menos $2 Mil Millones de Dólares (con vocación de aumentar). James Dimon, el Ejecutivo Principal del importante banco, admitió su responsabilidad por la mala posición que tomara un corredor (trader) apodado London Whale (Ballena Londinense). El señor Dimon llamó la inversión una apuesta “fallida, compleja, pobremente revisada, pobremente ejecutada y pobremente supervisada”.

Esta no es la primera vez que ocurre un hecho similar. Existen otros casos infames de corredores canallas(1) (Rogue Traders) que supuestamente incurrieron en operaciones no autorizadas y generaron pérdidas (y hasta quiebras) para bancos como Barings Bank (1995, Nick Leeson), Société Genérale (2008, Jérôme Kerviel) y más recientemente, UBS (2011, Kweku Adoboli). La diferencia en el caso de J.P. Morgan Chase es que las operaciones del corredor London Whale aparentemente estaban autorizadas.

Este importante acontecimiento tiene a los reguladores financieros británico y estadounidense, el Financial Services Authority (FSA) y el Securities and Exchange Commission (SEC), investigando qué ocurrió con los controles existentes. El hecho ha influenciado que los organismos reguladores, hacedores de políticas públicas y académicos a nivel mundial retomaron la discusión respecto de los beneficios de adoptar o no la llamada “Regla de Volcker” con la finalidad de reducir este tipo de pérdidas riesgosas en el sistema bancario(2).

La Regla de Volcker se refiere a una serie de medidas propuestas por el ex Gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América (el Banco Central), el señor Paul Volcker. Esta reforme quedó plasmada en el Dodd-Frank Act, la pieza legislativa estadounidense que intenta subsanar los errores de la Crisis Financiera. Las medidas buscan restringir significativamente las inversiones en valores negociables (acciones, derivados, etc.) que puedan realizar los bancos actuando por cuenta propia (en inglés, proprietary trading).

El razonamiento detrás de está novedosa política pública es reducir el riesgo en los libros comerciales de los bancos, prácticamente cerrando el libro de inversiones (trading book). Este es un principio consistente con las históricas segregaciones entre banca comercial y banca de inversión (intermediación de valores) que promovió Franklin D. Roosevelt a través del llamado Nuevo Pacto o New Deal y las leyes que incluían al Glass-Steagall Act de 1933.

La Regla de Volcker busca promover que los bancos se enfoquen en sus libros de intermediación financiera. Es decir, que capten depósitos para prestarlos a terceros. Al restringir que los bancos tomen posiciones en valores por cuenta propia, se reduce la toma de ciertos riesgos que (a menudo) no se reflejan en los balances generales hasta tanto no se materializan como pérdidas. Esto equivale funcionalmente a separar la banca (intermediación financiera) de la intermediación de valores, con la finalidad de reducir el riesgo moral (moral hazard) y mitigar el riesgo de que se pierda el dinero de los depositantes a costa de los contribuyentes.

Existen diversas razones por las cuales los bancos compran y venden valores por cuenta propia. Por ejemplo, los bancos pueden negociar con derivados(3) y asumir posiciones para cubrir riesgos (hedging) en sus posiciones financieras(4). Los bancos también pueden comprar y vender títulos para manejar sus necesidades de tesorería y de liquidez diaria. No obstante, los bancos también incurren en la negociación activa por cuenta propia para maximizar sus ganancias. Algunos comentaristas entienden que a veces las inversiones demasiado riesgosas se vuelven especulativas. Potencialmente, mayores niveles de riesgo implican mayores ganancias, pero también la posibilidad de sufrir mayores pérdidas financieras.

En nuestro ordenamiento existe una segregación regulatoria entre la intermediación financiera(5) y la intermediación de valores(6). Sin embargo, los bancos múltiples y los bancos de ahorro y crédito pueden negociar con valores y suscribir contratos de derivados de cualquier modalidad, según los Artículos 40(g) 40(l) y 42(f) y 42(j) de la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02. Se interpreta que estas operaciones se refieren exclusivamente a estas entidades de intermediación financiera (“EIF”) actuando por cuenta propia (dealing), a diferencia de actuaciones por cuenta de terceros clientes (brokerage).

Aunque en nuestro mercado de valores aún no se negocian derivados financieros, con la puesta en marcha de la titularización mejorada de la Ley del Fideicomiso y de Desarrollo del Mercado Hipotecario, esta inactividad tiene vocación de cambio. Se anticipa que  pronto tendremos un mercado incipiente de derivados y contaremos con los participantes del mercado fundamentales para su funcionamiento (principalmente, una cámara de compensación). No obstante, eso no significa que las EIF actualmente no estén contratando derivados de manera privada (over the counter) y a menudo en el extranjero, con la finalidad de cubrir algunos de sus principales riesgos operativos. Esto de por sí no es malo ni necesariamente peligroso y es consistente con las mejores prácticas bancarias internacionales de gestión de riesgos.

Por tanto, no tiene mucho sentido adoptar la Regla de Volcker en nuestro ordenamiento dominicano aún. Sería como tratar de apagar un fuego que todavía no existe. Antes de emprender cualquier cambio normativo, debemos dar seguimiento a cómo continúa desenvolviéndose el panorama regulatorio financiero a nivel mundial: quizás dentro de algunos años, la Regla de Volcker se convierta en un principio fundamental de la regulación financiera internacional.

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1 http://elpais.com/diario/1999/07/01/ultima/930780001_850215.html

2 http://www.bloomberg.com/news/2012-05-10/volcker-rule-proponents-say-jpmorgan-loss-bolsters-case.html

3 Los derivados son valores negociables o contratos que “derivan” su valor de activos subyacentes. Se distinguen los Futuros, Forwards, Swaps, Opciones, Credit Default Swaps, entre muchos otros más.

4 Esto es simplemente utilizar una estrategia de cobertura o mitigación de riesgos (como una apuesta o un seguro sin interés asegurable).

5 Actividades y participantes regulados por la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02 y sus normativas complementarias.

6 Participantes regulados por la Ley de Mercado de Valores No. 19-00 y sus normativas complementarias (puestos de bolsa, agente de valores, corredores de valores).

 

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